¿Te duele la mandíbula al masticar o abrir la boca? No normalices la tensión. Descubre las causas, desde bruxismo hasta ATM, y alivia el dolor.
Tras la vuelta a la rutina y el estrés acumulado, muchas personas notan una tensión inusual al abrir la boca o al masticar. A veces empieza como una molestia “tonta” y, sin darte cuenta, ya estás evitando ciertos alimentos o bostezando con cuidado.
«Y una aclaración rápida antes de entrar en materia: que el dolor aparezca al masticar, al hablar o al bostezar no significa necesariamente un problema grave, pero tampoco es algo que debas normalizar. La mandíbula trabaja muchísimo y, cuando se queja, suele haber un motivo detrás (desde sobrecarga hasta una mala mordida). Eso sí, si tu caso es más específico y ha surgido tras una intervención, te recomiendo leer qué pasos seguir si tienes molestias tras un implante para descartar cualquier complicación en la zona.
Causas comunes del dolor mandibular
Existen diversas razones por las que puedes experimentar molestias. No siempre se trata de un problema dental directo, a veces el origen es muscular o articular. De hecho, cuando alguien nos dice “tengo dolor de mandíbula”, lo primero es ubicar dónde duele (zona del oído, ángulo mandibular, articulación, muelas) y cuándo aparece (al masticar, al despertar, al abrir mucho la boca, por la tarde, etc.). Ese patrón es media pista del diagnóstico.
Bruxismo: apretar los dientes inconscientemente
El bruxismo es una de las causas más habituales de dolor mandibular, sobre todo si notas la zona cargada al despertar o si tienes dolores de cabeza “de tensión”. Apretar o rechinar los dientes, especialmente por la noche, sobrecarga los músculos de la masticación y la articulación. El resultado puede ser desde una simple rigidez hasta un dolor de mandíbula un solo lado si, por ejemplo, aprietas más hacia un perfil o tienes una interferencia en la mordida.
Además, el bruxismo no siempre “suena”. Muchas personas bruxan en silencio. Y sí, a veces el primer aviso no es el desgaste dental, sino el cansancio mandibular, la sensación de presión en la zona del oído o incluso chasquidos al abrir y cerrar la boca.

Trastornos de la ATM: problemas en la articulación que conecta la mandíbula con el cráneo
La articulación temporomandibular (ATM) es la bisagra que permite hablar, masticar, bostezar y, básicamente, vivir sin pensar en ello. Cuando se inflama o pierde su armonía (por sobrecarga, traumatismos, desplazamiento del disco articular o hábitos mantenidos), aparece el famoso dolor mandibular con chasquidos, bloqueos o limitación de apertura.
En los trastornos de la ATM es frecuente que el dolor se localice cerca del oído y que se confunda con otitis o molestias cervicales. También puede irradiar hacia la sien o el cuello. Y sí, puede ser unilateral: una articulación puede estar más sobrecargada que la otra.
Estrés y tensión muscular: la cara también “somatiza”
El estrés no solo se queda en los hombros. La cara, la mandíbula y el cuello también lo pagan. En periodos de ansiedad, falta de descanso o tensión mantenida, es muy común que se contraigan de forma inconsciente los músculos maseteros y temporales. Esto puede traducirse en dolor al masticar, rigidez al abrir la boca o sensación de “mandíbula apretada” durante el día.
Si has buscado “dolor mandíbula” porque notas la zona cargada sin una muela concreta que te duela, esta causa es candidata habitual. Y la buena noticia es que, cuando se detecta a tiempo, suele abordarse de forma conservadora con muy buenos resultados.

¿Por qué el dolor de mandíbula afecta a un solo lado?
Es muy habitual que los pacientes nos pregunten por qué el dolor de mandíbula es en un solo lado. Esto suele deberse a que hay un foco (dental, muscular o articular) más activo en una zona concreta. En otras palabras: la boca no siempre reparte el trabajo al 50%. Y cuando una parte se lleva el “turno doble”, protesta.
Infecciones dentales o flemones
Una caries avanzada, una infección en la raíz o un absceso pueden irradiar dolor hacia el ángulo de la mandíbula. A veces el diente no duele “todo el rato”, pero al morder o al presionar aparece un dolor profundo, como latido, y puede acompañarse de inflamación de encía o sensación de presión. En estos casos, el dolor de mandíbula un solo lado no es casualidad: suele haber una pieza concreta implicada.
Si el dolor aparece sobre todo al comer, también te vendrá bien echar un vistazo a lo que ocurre cuando sientes molestias al masticar; a veces el síntoma es casi idéntico, aunque el problema real esté en la articulación o en una pieza dental específica.
Muelas del juicio
Las muelas del juicio son expertas en “dar guerra” justo cuando menos te apetece. Si están saliendo de forma impactada, parcial o torcida, pueden inflamar la encía que las cubre (pericoronaritis) y generar un dolor mandibular localizado muy agudo. A veces se extiende hacia el oído, la garganta o el cuello, y suele empeorar al masticar o abrir mucho la boca.
Ojo con este punto porque muchas personas lo aguantan pensando que “ya se pasará”. Y sí, puede bajar unos días… hasta que vuelve. Si el dolor se repite o aparece inflamación, conviene revisarlo.
Masticación unilateral
Si tiendes a masticar siempre por el mismo lado (por costumbre, por falta de piezas, por una muela sensible o simplemente porque “te sale así”), sobrecargas la musculatura y la articulación de ese perfil. Con el tiempo, ese lado trabaja de más y el otro se “acomoda”. El resultado puede ser un dolor de mandíbula un solo lado, especialmente al final del día o tras comidas largas.
En consulta lo vemos mucho: personas que no se habían dado cuenta de que llevaban meses evitando un lado, y su mandíbula lo estaba anotando en una libreta con facturas pendientes.
Síntomas que acompañan al dolor de mandíbula
Además del dolor físico, es posible que notes otros signos que ayudan a orientar la causa. No hace falta tenerlos todos. A veces con uno o dos ya tenemos una pista bastante clara.
- Chasquidos al abrir o cerrar la boca. Suelen relacionarse con la ATM, aunque también pueden aparecer por tensión muscular.
- Limitación para abrir la boca por completo (mandíbula trabada). Si notas bloqueo, desviación al abrir o dificultad para bostezar, merece una valoración.
- Dolor de oído o de cabeza (migrañas tensionales). Muy típico en sobrecarga muscular y bruxismo.
- Sensibilidad dental al frío o calor. Puede indicar un origen dental (caries, fisura, inflamación pulpar).
- Dolor al morder o al masticar. A veces se confunde con “mandíbula”, pero el foco puede estar en un diente concreto.
- Rigidez al despertar. Suele apuntar a bruxismo o tensión mantenida durante la noche.
- Inflamación, mal sabor o supuración. Si aparece, hay que descartar infección cuanto antes.
Un detalle importante: si el dolor mandibular se acompaña de fiebre, inflamación marcada, dificultad para tragar o abrir la boca, o el dolor va claramente a más, no conviene esperar. En esos escenarios es mejor revisar cuanto antes para cortar el problema antes de que escale.
Cómo aliviar el dolor de mandíbula: Consejos prácticos
Si el dolor es leve, puedes seguir estas recomendaciones en casa mientras esperas tu cita. Son medidas sensatas para bajar la carga y evitar que la zona siga “encendida”. No sustituyen un diagnóstico, pero pueden ayudarte a pasar el bache sin empeorarlo.
Aplicar calor o frío según el caso
Las compresas tibias suelen relajar el músculo cuando hay tensión. Si, en cambio, notas inflamación o la zona está “caliente” y dolorida, el frío puede aliviar de forma puntual. Lo ideal es aplicarlo 10–15 minutos, con una barrera (toalla) para no irritar la piel.
Dieta blanda y “mandíbula en modo ahorro”
Evita alimentos que requieran mucha masticación: chicles, frutos secos, pan duro, carnes muy fibrosas. Opta por comidas blandas durante unos días. No es para siempre, es un descanso estratégico. Si hay dolor de mandíbula un solo lado, intenta no forzar ese perfil, pero tampoco conviertas el otro en el nuevo “lado único” de por vida.
Ejercicios suaves y relajación
Estiramientos suaves de la zona cervical y mandibular pueden ayudar, siempre sin dolor. También funciona muy bien tomar conciencia de un hábito: muchas personas pasan el día con los dientes en contacto. Lo normal es que, en reposo, los dientes estén separados y la lengua apoye suave en el paladar. Si notas que estás apretando, suelta. Parece una tontería, pero no lo es.
Evita lo que suele empeorarlo
- Apoyar la barbilla en la mano durante horas.
- Morder bolígrafos, uñas o objetos.
- Bostezar “a lo grande” si notas bloqueo.
- Movimientos repetidos de apertura exagerada (por ejemplo, bocados enormes).
Y sobre medicación: los analgésicos o antiinflamatorios pueden aliviar de forma puntual, pero conviene tomarlos con criterio y siguiendo indicación profesional, sobre todo si hay otros problemas de salud o medicación habitual.

Tratamiento en Clínica Dental La Paz
En nuestra clínica analizamos tu caso de forma personalizada. El objetivo no es solo “quitar el dolor”, sino encontrar la causa para que no vuelva como un capítulo repetido. En consulta solemos valorar:
- Exploración dental y periodontal.
- Revisión de la mordida y puntos de contacto.
- Palpación muscular y evaluación de la ATM (apertura, desviaciones, ruidos).
- Pruebas complementarias si hacen falta (radiografías, etc.).
Dependiendo del origen de tu dolor mandibular, podemos recomendarte:
Férulas de descarga
Las férulas de descarga son una de las herramientas más eficaces cuando hay bruxismo o sobrecarga muscular. Ayudan a proteger los dientes, reducir la tensión y darle a la articulación un entorno más estable por la noche. No “curan” el estrés, pero sí evitan que se te acumule en la mandíbula mientras duermes.
Ajuste oclusal
Si la mordida está generando puntos de presión excesiva o contactos inadecuados, pequeños ajustes pueden mejorar el reparto de fuerzas. Esto es especialmente útil cuando el dolor de mandíbula un solo lado coincide con una mordida desequilibrada o una restauración que “ha quedado alta”.
Fisioterapia dental y abordaje muscular
En casos de contracturas severas, limitación de apertura o dolor crónico, el enfoque puede incluir fisioterapia, técnicas de relajación muscular y reeducación de hábitos. La mandíbula no funciona aislada: cuello, postura y respiración también influyen más de lo que parece.
Nota: no ignores el dolor. Un diagnóstico temprano evita problemas crónicos en la articulación. La ATM es pequeña, sí, pero cuando se complica se vuelve muy insistente. Mejor actuar antes de que el cuerpo aprenda el dolor “de memoria”.
¿Necesitas ayuda con tu dolor de mandíbula? En Clínica Dental La Paz somos especialistas en salud bucodental integral. Este febrero, regálate bienestar y acaba con las molestias. No dudes en Solicitar cita online.
